Lluvia en la selva

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50 años después del agente naranja, 40 años de glifosato en Suramérica

Al igual que en el trópico bajo colombiano, las selvas pluviales indomalayas del delta del Río Mekong, lugar de una gran biodiversidad de fauna y flora de ecosistemas terrestres y acuáticos, fueron escenario de una de las más desgarradoras guerras químicas que la humanidad haya visto desatarse: la operación Ranch Hand (1961-1971). La utilización sobre Vietnam del herbicida defoliante denominado Agente Naranja, elaborado por las empresas Monsanto Corporation y Dow Chemical, se convirtió en la desesperada alternativa para alcanzar la victoria sobre la resistencia armada que repelió 600 mil efectivos del ejército estadounidense que invadían la península indochina.

Robert McNamara, secretario de defensa de los gobiernos de Jhonsson y Kennedy, y quien luego sería nombrado presidente del Banco Mundial (1968-1981), incrementando los préstamos y la deuda externa de los países “subdesarrollados”, no solo incluyó en la estrategia militar desplegada en Vietnam el corte del suministro de alimentos a la población, la expansión del área de bombardeos yla destrucción de los sistemas de riego de las plantaciones, sino además el vertimiento de 18 millones de galones de Agente Naranja. Su mentor militar, el General Curtis Lamay, fue el estratega en la guerra contra el Japón que culminó con el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaky.

El Agente Naranja está constituido por una mezcla de dos herbicidas: 2,4-D (ac. 2,4-diclorofenoxiacético) y 2,4,5-T (ac. 2,4,5-triclorofenoxiacético), con presencia de impurezas de compuestos minoritarios dioxinas (Ribas, 2000). Su venenosa composición devastó ecosistemas y ocasiono graves daños en la salud de combatientes de ambos bandos, así como en la población civil que habitaba la región y su posterior descendencia.

Agroquímicos y geopolítica rural en Suramérica

El glifosato (N-fosfonometil glicina) es un herbicida no selectivo de amplio espectro de carácter ácido con clase II de toxicidad alta, según Alibhai y Stallings (2001) y la categorización de la Agencia de Protección Ambiental de Nueva Zelanda (2016).Este agroquímico antes de salir al mercado, pasa por un proceso de formulación comercial durante el cual los ingredientes activos son mezclados con otras sustancias denominadas “ingredientes inertes” como solventes, coadyuvantes y más, sobre los cuales no se proporciona información en las etiquetas y en muchos casos son sustancias biológicas, químicas o toxicológicamente activas (Avila, R., Bravo, E., et all, 2007).

Al igual que el Agente Naranja, el glifosato tiene un efecto defoliante que ha sido aprovechado desde hace décadas para desempeñar tres roles en la redefinición delos territorios y la economía rural de Suramérica: 1) como herramienta dentro de la estrategia militar para la denominada “lucha antidrogas” y el control territorial, cuya utilización ha provocado el desplazamiento de la población de áreas selváticas estratégicas de Colombia, 2) como ingrediente obligado para el afianzamiento de monocultivos industriales de soja transgénica y otros en la subregión del Cono Sur y 3) como insumo imprescindible de las economías campesinas a partir de la llamada “revolución verde”para alcanzar producciones acordes con el ritmo de los mercados, lo cual ha debilitado las prácticas agrícolas ancestrales, propiciado la dependencia de los cultivos campesinos a este insumo y contaminado el medio ambiente.

Estudios realizados por organismos científicos internacionales han clasificado al herbicida glifosato y a los insecticidas malation y diazinon como probables carcinogénicos para humanos (Grupo 2A) (IARC y WHO, 2015), lo que coincide con afirmaciones realizadas en anteriores investigaciones sobre esta materia en relación con los dañinos efectos de agroquímicos como éste sobre la salud humana y los ecosistemas.

Además, de acuerdo con el Water, Sanitation and Health Team,el glifosato puede contaminar ecosistemas acuáticos por lixiviación, escorrentía, aspersión accidental y la deriva del viento (Eslava, 2007), lo que junto con la deforestación por aspersión de herbicidas en selvas colombianas, deja en grave riesgo ciclos naturales que de variar, conllevan a repercusiones en todos los eslabones de la vida animal y vegetal, lo cual contradice y deja en entredicho los discursos gubernamentales de la conservación ambiental y el bienestar social.

De esta manera, la participación de los agroquímicos en las estrategias económicas y militares va en contravía de la más básica comprensión del valor de la vida y el medio ambiente, a cambio de ganancias y poderes no equiparables a los ciclos vitales de la naturaleza y culturas ancestrales, poniéndose en riesgo el largo proceso evolutivo que han recorrido las especies, los recursos naturales fundamentales, y las culturas y sociedades que habitan los campos.

Guerra antidrogas o control territorial en el trópico americano

El conflicto armado colombiano persiste en medio de la disputa de territorios entre la insurgencia y las fuerzas estatales y paraestatales, involucrando de manera gradual la utilización de una estrategia química y biológica, particularmente en zonas selváticas del país, para impedir la expansión de los cultivos de uso ilícito. Los mapas que se presentan a continuación muestran la densidad y distribución geográfica comparada de estos cultivos en el país entre 2014 y 2015:

Densidad de los cultivos de coca en Colombia 2014 – 2015:

Fuente: Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODOC), Julio 2016.

 

Como puede verse en los mapas, la densidad del cultivo de coca se ha elevado en el paso de 2014 a 2015, con un énfasis especial en Norte de Santander y sur de Putumayo y Nariño, a pesar de las millonarias sumas destinadas a la aplicación de químicos y agentes biológicos sobre selvas del trópico húmedo colombiano por casi tres décadas.

El siguiente gráfico brinda información sobre la tendencia de los cultivos de coca en el país respecto de las actividades de aspersión y erradicación manual:

Comparativo del cultivo de coca y las áreas asperjadas y erradicadas manualmente acumuladas 2001-2013

Fuente: Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODOC), Julio 2016.

 

En coherencia con los mapas anteriores, el gráfico evidencia una situación contundente: los esfuerzos por la erradicación delos cultivos de uso ilícito no tuvieron resultados significativos entre 2001 y 2013. Pese a los recursos económicos y humanos desplegados para este fin, con las negativas consecuencias para los ecosistemas y dinámicas poblacionales, esta estrategia fue infructuosa año tras año.

De hecho, en la actualidad la situación no ha dejado de ser contraria a los propósitos de la política nacional de erradicación de cultivos de uso ilícito respaldada desde hace décadas por los Estados Unidos. El Wall Street Journal afirmó recientemente que Colombia tiene cerca de 180.000 hectáreas de coca cultivada, un “máximo histórico” desde 2001 cuando la cifra llegó a las 170.000 hectáreas, ante lo cualla ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, ha dicho frente a la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas que han sido “frustrantes” los resultados en la lucha global y nacional por la erradicación de estos cultivos.

Los únicos resultados efectivos de esta estrategia han sido el desplazamiento de la población rural mediante la afectación de pasturas y cultivos de pancoger, el deterioro y devastación de selvas y ecosistemas frágiles, los impactos negativos en la salud de las comunidades rurales y la generación de conflictos diplomáticos con países vecinos como Ecuador.

Algunas consideraciones finales

La destrucción de la vida vegetal en las junglas trae consecuencias irreversibles en el suelo, flora, fauna y habitantes de las regiones asperjadas con agroquímicos, devastando ecosistemas frágiles.

La empecinada postura de sostener guerras químicas y biológicas ha conllevado al debacle político y militar, y a la catástrofe social y ambiental, en la afanosa intención de controlar territorios y obtener ganancias.

La crisis alimentaria y ambiental mundial merece replantear la existencia de sistemas de producción agroindustriales que no generan bienestar ni desarrollo, pero sí concentran la tierra y se soportan en el avance de la deforestación.

La suspensión inmediata de la utilización de agentes químicos o biológicos para contener cultivos de uso ilícito es una responsabilidad estatal y debe llevar a reedificar planes rurales de reconversión que mejoren la calidad de vida de los pobladores y no impacten el medio ambiente.

Las políticas y planes de preservación de los ecosistemas frágiles en la regiones andinoamazónica, pacífica y Orinoquía colombianas debe considerar la importancia de las comunidades rurales asentadas por décadas, como partícipes y dinamizadoras de nuevas formas de producción sostenible y protección ambiental.

Referencias:

Alibhai, M. y Stallings, W. (2001). Closing down on glyphosate inhibition - with a new structure for drug discovery. Estados Unidos: Monsanto Corporation y Pharmacia Corporation. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC33334/pdf/pq002944.pdf consultado el 15 de marzo de 2017.

Avila, R., Bravo, E.,Breilh J., Campaña, A., Paz y Miño, C., Peñaherrera L. yValencia, J. (2007).El sistema de aspersiones aéreas del Plan Colombia y sus impactos sobre el ecosistema y la salud en la frontera ecuatoriana. Quito, Ecuador: Comisión Científica Ecuatoriana y Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración. Disponible en: http://prensarural.org/spip/IMG/pdf/Comision_Cient_fica_Ecuatoriana_ok.pdf consultado el 19 de marzo de 2017.

Enviromental Protection Authority (EPA). (Agosto 2016). Review of the evidence relating to glyphosate and carcinogenicity. Nueva Zelanda: EPA. Disponible en: http://www.epa.govt.nz/Publications/EPA_glyphosate_review.pdf consultado el 17 de marzo de 2017.

Eslava, J. (2007). Sobre los efectos del glifosato y sus mezclas: impacto en peces nativos. Colombia: Instituto de Acuicultura de los Llanos (IALL) e Instituto de Investigaciones de la Orinoquia Colombiana (IIOC), Universidad de los Llanos, editorial Juan XXIII. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/242330505_Sobre_los_efectos_del_glifosato_y_sus_mezclas_impacto_en_peces_nativos consultado el 3 de marzo de 2017.

International Agency for Research on Cancer(IARC) y World Health Organization (WHO). (2015). Evaluation of five organophosphate insecticides and herbicides. Lyon, France: IARC monographs, volume 112. Disponible en: https://www.iarc.fr/en/media-centre/iarcnews/pdf/MonographVolume112.pdfconsultado el 8 de marzo de 2017.

Oficina de lasNaciones Unidas Contra la Droga y elDelito (UNODOC). (Julio 2016). Colombia. Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2015. Colombia: Gobierno de Colombia. Disponible en: https://www.unodc.org/documents/crop-monitoring/Colombia/Monitoreo_Cultivos_ilicitos_2015.pdf consultado el 10 de marzo de 2017.

Ribas, B. (2000). Defoliantes. Agente naranja. Otros agresivos químicos y su control. España: Real Academia Nacional de Farmacia. Disponible en: https://www.analesranf.com/index.php/mono/article/viewFile/551/569 consultado el 26 de febrero de 2017.

Agencia EFE. (13 de marzo de 2017). Canciller calificó de “frustrantes” los resultados de lucha global antidroga, ante la ONU. Periódico El País. Disponible en: http://www.elpais.com.co/colombia/canciller-califico-de-frustrantes-los-resultados-de-lucha-global-antidroga-ante-la-onu.htmlconsultado el 19 de marzo de 2017.

Vyas, K. (14 de marzo de 2017). Cultivation of caciane producing coca plan rises to record in Colombia. The Wall Street Journal. Disponible en: https://www.wsj.com/articles/cultivation-of-cocaine-producing-coca-plant-rises-to-record-in-colombia-1489524432 consultado el 19 de marzo de 2017.

World Health Organization. (2004). Glyphosate and AMPA in drinking-water. En: Guidelines for drinking-water quality. Ginebra, Suiza: World Health Organization. Disponible en: http://www.who.int/water_sanitation_health/dwq/chemicals/glyphosateampa290605.pdfconsultado el 2 de marzo de 2017.

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